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TIC y agricultura en América Latina y el Caribe: perspectivas y desafíos

Imagen de Carlo Angelico
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La agricultura juega un papel crucial en la economía de América Latina y el Caribe: por ejemplo, en la región el efecto de las actividades rurales de recursos naturales (agricultura primaria, silvicultura y pesca) sobre el crecimiento y la reducción de la pobreza es casi el doble de su proporción promedio del PIB. Por cada 1% de crecimiento del sector de recursos naturales, hay un aumento del 0,22% en el PIB y del 0,28% en los ingresos de las familias más pobres, lo cual representa más del doble del incremento esperado de acuerdo al porcentaje del PIB del sector. Además, la tasa de retorno del gasto público en investigación y extensión agropecuaria es elevada (Banco Mundial 2011).

En este contexto, la tendencia de largo plazo al alza de los precios de las materias primas agrícolas brinda una importante oportunidad para la agricultura de América Latina y el Caribe. Las posibilidades de la regón para expandir su producción agrícola son promisorias, ya que no cuenta con las restricciones de tierra y agua que se experimentan en otras regiones del planeta. De hecho, en América Latina y el Caribe hay tierra disponible que puede incorporarse al esfuerzo productivo, así como una abundancia relativa de agua, biodiversidad y recursos humanos que es posible capitalizar.
 
Sin embargo, para aprovechar las oportunidades que presentan los mercados agroalimentarios e incorporar a los pequeños agricultores en los mercados y cadenas de valor, hay que redoblar los esfuerzos dirigidos a fomentar la investigación agrícola, la transferencia de tecnología y la innovación. Además, en la región se destaca la persistencia de importantes brechas tecnológicas; si estas se cierran, se lograría elevar el rendimiento productivo y aumentar significativamente la producción de alimentos.
 
Conectar las Américas
 
En los últimos años, los países de la región han puesto gran énfasis en políticas públicas para mejorar la conectividad e incrementar el acceso público a Internet. 
 
En este marco, en julio de 2012 se llevó a cabo en Panamá la Cumbre "Conectar las Américas", organizada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). El encuentro reunió a funcionarios gubernamentales, dirigentes de bancos de desarrollo regionales y empresas privadas de las TIC, así como organizaciones no gubernamentales e instituciones académicas de 36 países de la región.
 
La Cumbre concluyó con un llamamiento a movilizar los recursos necesarios para lograr la integración digital en América Latina y el Caribe, con el fin último de lograr el desarrollo, combatir la pobreza y "conectar a quienes aún no están conectados".
 
En la Cumbre se destacó la penetración de la telefonía celular y el aumento de los servicios de internet que experimenta la región. Según Maximizing Mobile, el informe que recién publicó el Banco Mundial, el 98% de la población de América Latina y el Caribe tiene recepción de señal de celulares, y el 84% de los hogares están subscritos a algún servicio de telefonía móvil. Además, dado que los precios tenderán a bajar, se espera que el uso de celulares continúe aumentando, expandiéndose hacia áreas más rurales. Este hecho posibilita la incorporación al mundo online de regiones sin acceso.
 
El desafío radica ahora en propiciar que las personas, las empresas y los Gobiernos de los países en desarrollo creen sus propias aplicaciones móviles, pertinentes para el contexto local, de modo que puedan sacar el máximo provecho de estas oportunidades.
 
TIC en la agricultura: retos y oportunidades
 
Las TIC están cambiando el escenario no sólo económico sino también social y cultural de América Latina. Por un lado, están las consecuencias de las TIC sobre la cadena de producción y consumo que afectan las relaciones entre productores, consumidores, proveedores e instituciones del agro. Por otro lado, las innovaciones en las formas de comunicación introducidas por las TIC están llevando a la dinamización de las zonas rurales.
 
En el contexto más amplio de las condiciones de vida de los ciudadanos rurales, las TIC tienen la potencialidad para romper con el aislamiento histórico-geográfico, físico y comunicacional de las zonas rurales a las que están llegando y pueden mejorar el acceso de sus habitantes a servicios y derechos básicos como educación, salud y participación ciudadana.
 
Además, las TIC son un elemento clave para afrontar las diferentes dimensiones de los retos que afronta la agricultura: garantizar la seguridad alimentaria, aumentar la productividad y la sostenibilidad ambiental, mejorar la transparencia en los mercados, generar un comercio más libre y, finalmente, integrar la dimensión del desarrollo rural a las políticas agrícolas. Todo esto debe partir de mecanismos de política que consideren la diversidad de las realidades locales, las necesidades específicas de los diferentes sectores y actividades y, especialmente, la situación de las poblaciones más vulnerables.
 
Referencias: